Luego del empate frente a Argentinos, Luis Zubeldía se mostró conforme con el rendimiento de sus jugadores. "Veníamos de jugar bien contra Boca y perder, era un golpe muy duro. Estoy contento con mis jugadores por la entrega que tuvieron y me saco el sombrero ante ellos", disparó el entrenador de Lanús, que hace dos partidos que no gana y no llegará así de la mejor manera al clásico del domingo 13 frente a Banfield: "Este parate nos vendrá bien para mejorar muchas cosas. Nos tenemos que poner a trabajar para preparar muy bien el clásico".
El plantel del Granate se entrenará hoy por la tarde en el estadio y, luego de la práctica, será licenciado hasta el lunes, cuando comenzarán los trabajos más exigentes de cara al match contra el Taladro.
Mauricio Caranta Tapó algunas buenas, sobre todo una de Hauche en el primer tiempo. Y resolvió muy bien en los centros. Nicolás Gianni Tuvo una en la segunda parte; antes y después, desaparecido. Le faltó conectarse con el juego del equipo. Maximiliano Velázquez Hauche se quejó por un foul del lateral y, después, le tiró una patadita. El del Grana, nada: siguió jugando. Banderas con hache Le fue con los dos pies para adelante, muy mal, a Sabia. El árbitro lo amonestó: bien podría haber sido roja. Gabriel Hauche La jugada más linda del partido llegó de sus pies: hermoso taco para Sosa, que acabó con un buen remate.
Lanús volvió a jugar flojito, extrañó mucho a Salvio y, bajo la lluvia, la tuvo complicada en varios momentos del partido. El Bicho fue un poco, poquito más.
Desde sus últimas campañas se le puede exigir más. Por los hombres que se fueron formando en los grandes equipos de Cabrero y Zubeldía, se le debe exigir más. Pero está clara la humanidad de este Lanús: no siempre puede, no siempre lo logra. Y no siempre lo merece.
Bajo una llovizna, primero, y después con el agua cayendo a borbotones, Argentinos encontró la manera de complicar a un Granate que sintió las ausencias. La de Salvio, sobre todo, que controla su ansiedad en la Selección a la espera del partido con Brasil, y la de los otros generadores de juego que sí estuvieron en La Paternal: Blanco y Aguirre.
Ellos son, a partir de sus propias capacidades, los que más responsabilidades tienen de hacer de su equipo un equipo no sólo vistoso, sino también agresivo. Pero casi no lo lograron. ¿La cancha rápida? Puede ser una excusa válida para explicar por qué no se vieron dos, tres o cuatro pases seguidos. Puede ser, seguramente, la razón por la cual a los dos equipos les costó sostener la pelota. Sin embargo, a partir de su calma, de su paciencia, Argentinos sí consiguió adueñarse del juego en gran parte del primer tiempo. Porque los ligeritos que tiene arriba, más la buena zurda de Domínguez a la izquierda y la presencia de Ortigoza -de regreso- posibilitaron jugar en la mitad de la cancha que defiende Caranta. Y fue justamente Caranta el que impidió que el Bicho consiguiera más: le tapó una buena a Hauche, controló sin dramas remates de Ortigoza y Gianni, atrapó buscapiés de Domínguez y Bogado, y descolgó centros. No fue demasiado, todo en cuentagotas. Pero fue suficiente. Y fue lo único.
Sin una referencia de área, todo lo bueno que insinuó Argentinos se perdió en las manos del ex Boca. Y cuando, por fin, Pavlovich entró para jugar como faro, nadie vio sus luces prendidas. No lo buscaron.
Cuesta -y es raro- encontrar puntos altos en Lanús. Biglieri se encendió de a ratos y de sus pies, tras una combinación con Salcedo, llegó lo mejor del equipo: un remate que reventó el palo, a los 4' del segundo tiempo. Algunos intentos de Velázquez completaron la pobre tarea. El resto fue un incesante ir y venir, el prestarse la pelota, el llegar más por acompañar el torrente de agua que con los patitos en fila. Faltó juego elaborado, alguien que llevara (bien) la pelota.
Lo llamativo de una noche de miércoles fue que las llegadas fueron casi todas sucias. Insólito, claro, si se tiene en cuenta que hubo tanta lluvia, tanta agua para todos...
Como los hinchas de Argentinos lo insultaron feo, Caranta les hizo la seña de equipo chico. Y el arquero fue la figura, con un triplete de tapadas clase A.
La noche arrancó calentita para Mauricio Caranta, más allá de la lluvia y el frío. Porque los hinchas de Argentinos lo tuvieron para el cachetazo en la previa con canciones bastante hots y con las típicas canciones para arqueros que terminan en cabaret. Y el ex Boca no se bancó tanta hostilidad y cuando fue a la cabecera local decidió hacer un gestito... Juntó sus dedos, los separó apenas y les dejó claro que para él "son así de chiquititos". Pero en lugar de sentirse cuestionado y apichonado por tantos insultos, fue el mejor del partido y si el Bicho no ganó fue por su culpa. Seguridad en los centros, aciertos con los pies y triplete de tapadas importantísimas.
Apenas arrancó el juego y cuando la guerra dialéctica de los hinchas del Bicho estaba caliente, el arquero le sacó una pelota tremenda a Hauche, quien le definió arriba desde el borde del área chica (tras un centro) y el arquero, a puro reflejo, evitó el gol. Pese a la cancha mojada y al viento nunca se complicó: siempre hizo la más fácil. Y en el comienzo del segundo tiempo le puso el candado al arco con un par de tapadas bárbaras: primero le ganó el duelo a Nicolás Gianni y al ratito le volvió a ganar a Hauche. Con el 0-0 ya sellado, se fue de la cancha con un coro de insultos y antes de dejar La Paternal no quiso hacer declaraciones. Se fue con cara de pocos amigos.
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